Archivos para 17 abril 2019

Los errores explican la vida en términos científicos

La psicología ha de apoyarse en el método científico para explicar la vida y las conductas como lo hacen la bioquímica o la medicina.
El inspirador texto de Carlos López-Otín “La vida en cuatro letras” nos da algunas claves que explican el título de este post.
La ciencia, en cualquiera de sus manifestaciones es un instrumento excepcional para aprehender la verdadera belleza del mundo, gracias a ella podemos comprender lo incomprensible y abandonar el pensamiento mágico para explicar los sucesos.
López-Otín recuerda que Darwin y Wallace nos hicieron entender que la naturaleza no tiene un propósito y que ésta puede crear seres porque tiene todo el tiempo posible para hacerlo y todas las oportunidades para cometer errores. Por eso existen mariposas en las que por azar aparecen dibujadas en sus alas distintas letras de nuestro alfabeto pero no podemos asumir que entre sus manchas en las alas y nuestro abecedario exista una relación.

Aunque existan leyes que expliquen la diversidad, la naturaleza humana no es “perfecta” en cuanto al término de eficacia instrumental (p.ej al servicio de un objetivo laboral) impuesto por terceros y artificioso en la conducta del ser humano. De la misma forma que aparecen comportamientos extraordinarios ante situaciones límite o ante escenarios de gran dificultad, cada día tenemos múltiples errores causados por defectos entre las interacciones biológicas y contextuales. Esto es debido a que las personas y sus comportamientos no están programadas por un “diseñador inteligente” (utilizando el término usado por López-Otín) no obedecen a un propósito como especie humana.
Por tanto, pretender buscar seres humanos libres de errores es en sí mismo un error porque la variabilidad conductual y lo que entendemos por fallos, es una característica común a los seres vivos. En cuanto personas, erramos.
No existe un plan general en la naturaleza. De la misma forma que la enfermedad es consustancial a la salud, las conductas erróneas son inherentes a los comportamientos excelentes, incluso a las conductas cotidianas adaptativas y eficaces.
Por eso los límites y capacidades humanas deben ser integrados sistemáticamente en los diseños de las tareas dentro de las organizaciones y por eso debemos dejar de perseguir a los individuos por sus errores humanos.
El libro de López-Otín, en su capítulo cuatro “Las imperfecciones de la vida,” nos muestra un ejemplo que resulta muy ilustrativo y quiero dejarles con esta inquietud:

El tenista Rafael Nadal en uno de sus últimos partidos, cometió once errores no forzados, en dos horas y veintisiete minutos de juego, a pesar de esos errores consiguió la victoria del partido. Al igual que las células se equivocan, lo natural es equivocarse alguna vez.

Los errores han de servir para mejorar funcionalmente y si como organización estamos obligados a que los fallos humanos no tengan consecuencias fatales debemos conocerlos de forma temprana y debemos “cambiar las reglas del juego” para adaptarlas a “nuestros tenistas”, porque incluso los mejores se equivocan.

Un saludo… “conocer es comprender” y seguimos comprometidos con la divulgación del conocimiento en factores humanos y seguridad operacional.

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